Androw Farman
Androw Farman fue el segundo hijo de Marq Farman, Señor de Isla Bella durante el reinado de Maegor I Targaryen. Su nombre quedó unido para siempre al de la reina viuda Rhaena Targaryen, con quien se casó siendo apenas un muchacho y a cuyo lado vivió los años en que ella gobernó Rocadragón.
De trato agradable pero sin ninguna de las dotes que se esperaban de un señor —ni con la espada, ni con las letras, ni en el mar pese a haber nacido entre islas—, su historia es la de un matrimonio desigual que terminó marcando la corte de Rocadragón durante el reinado de Jaehaerys I.
Capítulo 1
Un refugio en Isla Bella
Solo en los libros
Poco después de la batalla librada bajo el Ojo de Dioses, en la que había muerto su primer marido, Rhaena Targaryen buscó refugio junto a sus hijas Aerea y Rhaella lejos del alcance de su tío, el rey Maegor I. Llegó a Isla Bella, donde Lord Marq Farman le juró que bajo su techo no correría peligro.
Durante esa estancia, Rhaena se encariñó tanto con el señor de la isla como con su hijo menor, Androw, todavía un muchacho.
Capítulo 2
Una boda apresurada
49 d.C.Solo en los libros
A comienzos de 49 d.C., un año después de la muerte del rey Maegor I, Androw y Rhaena se casaron en una ceremonia íntima y precipitada, celebrada al aire libre en Isla Bella. Él tenía diecisiete años; ella, veintiséis, y ya había enviudado dos veces.
Ofició el propio septón de Lord Marq Farman, que además presidió el enlace. Entre los pocos asistentes estuvieron Lord Lyman Lannister y su esposa, Lady Jocasta Tarbeck —los únicos grandes señores presentes—, junto con Samantha Stokeworth y Elissa Farman, la hermana del novio.
Capítulo 3
El exilio de la corte
50 d.C.Solo en los libros
Al año siguiente, Lord Marq Farman murió atragantado con una espina, y su hijo mayor, Franklyn, heredó el señorío. Cuatro días más tarde, el nuevo señor ordenó a Rhaena que abandonara la isla con su corte, pero exigió que Elissa se quedara en el castillo.
Androw, furioso, se ofreció a retar a su hermano en combate singular; Rhaena lo disuadió, advirtiéndole de que perdería y de que ella volvería a quedar viuda. Esa misma noche la reina partió en Fuegoensueño. A la mañana siguiente, desobedeciendo su orden, Androw y Elissa intentaron zarpar también; Franklyn acudió a los muelles con media docena de hombres para detener a su hermana, pero el pueblo llano ayudó a los hermanos Farman y a sus partidarios a escapar rumbo a Roca Casterly, donde los recibió Lord Lyman Lannister.
Allí, el bastardo de Lord Lannister, Ser Tyler Colina, se burlaba de Androw, y no faltaba quien dudara de que su matrimonio se hubiera consumado. Tras dejar Roca Casterly, la comitiva de la reina fue parando en Marcaceniza, Castamere, Colmillo Dorado, Descanso del Caminante y el Castillo de la Princesa Rosada.
Capítulo 4
Señor consorte de Rocadragón
51 d.C.Solo en los libros
En 51 d.C., Androw y Rhaena llegaron a Desembarco del Rey para la boda del rey Jaehaerys I Targaryen con su hermana, la princesa Alysanne. Tras varias deliberaciones en la corte, se decidió conceder Rocadragón a Rhaena, y allí se instaló el matrimonio.
Capítulo 5
Androw el Hazmerreír
Solo en los libros
Pese a haber nacido en una isla y vivir en otra, Androw no sabía navegar, nadar ni pescar. No tenía ninguna de las inclinaciones militares de su padre y de su hermano: nunca fue armado caballero y no manejaba con soltura ni la espada, ni el hacha, ni la lanza. Cuando la guarnición de Rocadragón se ejercitaba por las mañanas en el patio de armas, él prefería quedarse en la cama.
El maestre Culiper pensó que quizá le interesaran los libros de la biblioteca del castillo, pero descubrió que Androw apenas sabía leer. Montaba a caballo pasablemente y de cuando en cuando hacía ensillar un palafrén para dar vueltas por el patio, aunque jamás cruzó las puertas de la fortaleza. El maestre escribió a la Ciudadela que bebía en abundancia y que pasaba días enteros en la Cámara de la Mesa Pintada, moviendo soldaditos de madera por el mapa.
Los hombres de la guarnición no se burlaban de él a la cara, pero sí a sus espaldas, y apenas le prestaban atención; los sirvientes solo le obedecían cuando les convenía, sin temor a disgustarlo. Su hijastra, la princesa Aerea, llegó incluso a vaciarle un orinal en la cabeza, no por nada que él hubiera hecho, sino porque estaba enfadada con su madre.
Capítulo 6
El robo de los huevos y la ruptura
54 d.C.Solo en los libros
A comienzos de 54 d.C., Elissa Farman, incapaz de seguir alejada del mar, huyó rumbo a Essos llevándose tres huevos de dragón. Rhaena convocó a Androw para exigirle explicaciones sobre si había sido cómplice de su hermana, pero él solo respondió con negativas entre lágrimas.
Cuando la reina destituyó a Ser Merrell Bullock por no dar con los culpables, Androw le pidió que le concediera el mando de la guarnición del castillo; Rhaena se rió de él. Días después, cuando voló a Desembarco del Rey para informar al rey Jaehaerys I del robo, Androw se ofreció a acompañarla, pero ella le respondió que a lomos de un dragón no serviría más que para caerse.
Ese mismo año murió Lady Alyssa Velaryon, madre de Rhaena. Androw anunció que viajaría con su esposa a Bastión de Tormentas para consolarla, y Rhaena lo rechazó de malas maneras. Discutieron con dureza antes de que ella partiera, y quedó claro que aquel matrimonio, que nunca había sido apasionado, se había convertido en una farsa. Cuando Rhaena regresó a Rocadragón, Androw ya no tenía ningún interés en reconfortarla: se volvió frío y huraño, y evitaba su compañía.
Capítulo 7
Las lágrimas de Lys
54 d.C.Solo en los libros
A finales de 54 d.C., Androw usó lágrimas de Lys para simular que una enfermedad se cobraba víctimas en Rocadragón. Murieron así el maestre Culiper, Cassella Staunton, la septa Maryam, Alayne Royce y Samantha Stokeworth, y también Lianna Velaryon, que falleció en brazos de la propia Rhaena.
Al ver llorar a su esposa, Androw le preguntó si lloraría igual por él si muriera; Rhaena, encolerizada, lo abofeteó y le ordenó marcharse, diciendo que quería quedarse sola. Él respondió: "Lo estarás. Era la última que te quedaba."
En el Consejo Privado, el Consejero de la Moneda Rego Draz sospechó veneno al conocer las muertes, y Rhaena mandó llamar a Androw. Poco después apareció muerto el maestre Anselm, la última víctima, y encontraron a Androw en la Cámara de la Mesa Pintada con una espada en la mano, jactándose de lo que había hecho: dijo que había llevado el vino él mismo, y que hasta le habían dado las gracias por servirlo; preguntó en voz alta qué otra cosa se esperaba de Androw el Afable, de Androw el Hazmerreír, y afirmó que también podría haber sido un señor, darle consejo, matar a sus enemigos o darle hijos a la reina.
Cuando Rhaena ordenó que le cortaran el miembro y se lo dieran de comer, Androw se negó: intentó golpear con su arma al hombre que tenía más cerca, gritó "Mi mujer puede volar, y yo también" y se arrojó por la ventana. Rhaena hizo despedazar su cuerpo y se lo dio de comer a sus dragones.