Niña Abandonada
Waif
En la Casa de Blanco y Negro de Braavos sirve una sacerdotisa del Dios de Muchos Rostros conocida solo como la Niña Abandonada. Es una de las primeras personas que Arya Stark conoce al llegar al templo, y quien la instruye —en la lengua de la ciudad, en el arte de mentir y en los venenos— a lo largo de su aprendizaje entre los Hombres sin Rostro.
Su rostro infantil y su propio nombre esconden una historia, tan llena de sombras como la orden a la que sirve.
Capítulo 1
La hija sacrificada
Desde 264 d.C.
Nacida en Braavos en el año 264, la Niña Abandonada fue la hija mayor de una casa antigua y la heredera de su padre. Su madre murió siendo ella todavía pequeña, y a los seis años su padre volvió a casarse. Su madrastra la trató bien mientras no tuvo hijos propios, pero en cuanto nació su propia hija empezó a buscar la manera de que esta heredara la fortuna familiar en su lugar.
Acudió al templo del Dios de Muchos Rostros, pero no pudo pagar el precio que le pedían por la vida de su hijastra, así que intentó envenenarla por su cuenta. El veneno no la mató, pero un sanador de la Casa de las Manos Rojas descubrió lo que había hecho la madrastra y se lo contó al padre. Este ofreció al templo dos tercios de su fortuna y a su propia hija, y la niña fue entregada a la Casa de Blanco y Negro para servir allí. Los venenos que había bebido de pequeña le dejaron para siempre cara y cuerpo de niña: mejillas hundidas, ojos grandes y oscuros, y desde entonces viste la túnica del templo, negra por un lado y blanca por el otro.
Capítulo 2
Maestra de idiomas y venenos
Cuando Arya Stark llega a la Casa de Blanco y Negro, la Niña Abandonada es una de las dos personas que la reciben, junto al Hombre Bondadoso, y entre ambos deciden dejarla servir en el templo; a Arya su rostro le recuerda al de Comadreja. El Hombre Bondadoso pide a las dos que se enseñen sus idiomas —la Lengua Común y la lengua de Braavos— y que jueguen a mentirse la una a la otra, para que Arya aprenda a reconocer una mentira; la Niña Abandonada aprende el idioma de Arya más deprisa de lo que Arya aprende el suyo. En uno de esos juegos, la niña asegura tener treinta y seis años; Arya no la cree, pero el Hombre Bondadoso confirma que dice la verdad.
Con la nueva identidad de Gata, Arya se muda a vivir con el pescadero Brusco y solo regresa al templo cada luna nueva. En esas visitas ayuda a la Niña Abandonada a preparar pociones y aprende de ella las propiedades de venenos como el sueñodulce, las lágrimas de Lys o la sangre de basilisco; la niña también le cuenta su propia historia, aunque Arya nunca está segura de cuánto hay de cierto en ella. La noche en que Arya confiesa haber matado al desertor Dareon, el Hombre Bondadoso encarga a la Niña Abandonada que le lleve una taza de leche tibia; la leche sabe a quemado, y a la mañana siguiente Arya amanece ciega.
Capítulo 3
El bastón y el veneno
Cada noche, la Niña Abandonada le lleva a Arya una copa de leche envenenada que la mantiene ciega; Arya sabe que quejarse significaría el final de su aprendizaje entre los Hombres sin Rostro, así que bebe sin decir nada. La niña le enseña a moverse con un bastón, adapta el juego de las mentiras a los sonidos y a los músculos de la cara, y le enseña a distinguir las monedas solo por el tacto. Cuando Arya se hace pasar por la mendiga ciega Beth, es la Niña Abandonada quien se afeita la cabeza y se pinta el rostro para acompañarla. Tras superar la última prueba, le da una copa que sabe a fuego, y a la mañana siguiente Arya recupera la vista.
La Niña Abandonada asiste después a la reunión de los sirvientes del Dios de Muchos Rostros, en la que un sacerdote encarga a Arya matar a un anciano que ha estafado a la familia de un cliente. Arya elige el veneno para hacerlo, y la niña la ayuda a prepararlo. Antes del encargo, el Hombre Bondadoso decide que Arya necesita un rostro nuevo, así que él y la Niña Abandonada la llevan por primera vez al santuario del tercer nivel del templo, donde se guardan los rostros de los Hombres sin Rostro, y le colocan la cara de una niña fea. Con esa cara Arya entrega la moneda envenenada a su objetivo; a su regreso a la Casa de Blanco y Negro, pasa a ser acólita.