Gerardys
Gerardys fue maestre de Rocadragón durante los años en que Rhaenyra Targaryen se preparaba para reclamar el Trono de Hierro, y llegó a convertirse en su Gran Maestre una vez estalló la guerra por la sucesión.
Su fama de sanador hábil lo llevó más allá de la isla a la que servía: se le llamó a la corte para tratar heridas que otros maestres no supieron curar, y su lealtad a la princesa lo mantuvo cerca de ella incluso cuando la confianza entre ambos se rompió.
Capítulo 1
El maestre de Rocadragón
120 d.C.
Gerardys ejercía como maestre al servicio de la princesa Rhaenyra Targaryen en Rocadragón, donde ya se le conocía por su destreza como sanador antes de que su nombre trascendiera la isla.
En 120 d.C. el príncipe Daemon Targaryen voló hasta allí para reclamar su ayuda: su esposa, Laena Velaryon, empeoraba tras dar a luz a su tercer hijo. Gerardys llegó cuando la fiebre puerperal ya no tenía remedio, y Laena murió poco después.
Capítulo 2
La mano del rey
Cuando el rey Viserys I Targaryen se hirió gravemente al caer sobre el Trono de Hierro y cortarse la mano, el Gran Maestre Mellos no consiguió curar la herida. Rhaenyra hizo entonces llamar a Gerardys, cuya fama como sanador ya superaba a la de Mellos.
Gerardys amputó dos dedos del rey y con ello le salvó la vida, un servicio que quedó ligado a su nombre en la corte.
Capítulo 3
Dos veces candidato a Gran Maestre
A la muerte de Mellos, Rhaenyra propuso a Gerardys para ocupar su lugar como Gran Maestre, mientras la reina Alicent Hightower defendía a un maestre afín a su propia casa. Viserys I no se decantó por ninguno de los dos candidatos y remitió la decisión a la Ciudadela, que finalmente eligió al archimaestre Orwyle.
Años más tarde, ya en guerra por la sucesión, Rhaenyra se hizo con Desembarco del Rey, encerró a Orwyle y colocó a Gerardys, su maestre de más confianza, como nuevo Gran Maestre. Tras la deserción de los Dos Traidores, Gerardys fue de los pocos que defendieron ante la reina a los dragonjinetes que aún le quedaban, Ortigas y Addam Velaryon, cuando Rhaenyra empezó a sospechar también de ellos.
La Mano de la Reina, Lord Corlys Velaryon, compartió esa defensa y acabó encarcelado por ello; la propia lealtad de Gerardys quedó bajo sospecha, aunque él negó conocer los planes de Corlys. Perdida ya la confianza de Rhaenyra, se le ordenó volver a Rocadragón, y solo sus servicios pasados lo libraron de las mazmorras.
Capítulo 4
La caída de Rocadragón
130 d.C.
De vuelta en Rocadragón, Gerardys fue capturado cuando la isla cayó en manos de Aegon II Targaryen y sus hombres. Ser Marston Mares lo sorprendió antes de que pudiera avisar a Rhaenyra del ataque.
Gerardys ofreció a Aegon II leche de amapola para aliviarle el dolor de la batalla, pero el rey la rechazó por miedo a un veneno, alegando que el maestre era criatura de su hermana. Aegon ordenó entonces ahorcarlo despacio con la misma cadena que Rhaenyra le había concedido como Gran Maestre: lo izaron hasta casi matarlo, lo bajaron para que tomara aliento y volvieron a subirlo. Tras la tercera vez lo destriparon y lo colgaron ante el dragón Fuegosol, que se dio un banquete con sus piernas y sus entrañas, mientras el rey ordenaba guardar una parte del cuerpo para «darle la bienvenida» a su hermana.