Caníbal
Cannibal
Caníbal fue uno de los dragones salvajes que vivían sueltos por Rocadragón antes y durante la Danza de los Dragones, más viejo y más grande que los otros dos que compartían la isla con él.
Nunca llevó jinete, y su fama de devorar dragones muertos, huevos y a cualquiera que intentase montarlo bastó para que nadie se acercara a su guarida en las laderas de Montedragón.
Capítulo 1
El dragón de las laderas
Solo en los libros
Antes incluso de que se supiera bien de dónde había salido, Caníbal ya ocupaba la ladera oriental de Montedragón, en la parte trasera de la montaña, lejos de los nidos de los Targaryen. Algunos smallfolk juraban que llevaba en la isla desde antes de que llegara la casa real, aunque el septón Barth y el gran maestre Munkun siempre dudaron de esa historia.
Por tamaño y por edad se le tenía por más antiguo que los otros dos dragones sueltos de la isla, Robaovejas y Fantasma Gris, lo que hacía pensar que había nacido mucho antes del reinado del Viejo Rey. Era negro como el carbón y de ojos verdes, y su nombre venía de una costumbre muy concreta: se alimentaba de otros dragones muertos, de crías recién nacidas y de huevos enteros. En su cueva se amontonaban los huesos de quienes habían intentado domarlo sin conseguirlo.
Capítulo 2
Los huesos de los aspirantes
Solo en los libros
Antes de que estallara la Danza de los Dragones ya se habían hecho varios intentos de montarlo, y todos habían acabado igual: con un nombre más en el montón de huesos de su guarida. Cuando la guerra civil dejó dragones sin jinete, Jacaerys Velaryon buscó hombres dispuestos a probar suerte con cualquiera de los tres salvajes de Rocadragón.
Entre los que se presentaron estaba Denys Argenta, que decía descender del propio Maegor I Targaryen, y que fue a intentarlo con Robaovejas. Caníbal no lo dejó acercarse: espantó al otro dragón y devoró a Denys junto con los hijos que lo acompañaban. Después de aquello, nadie más quiso arriesgarse.
Capítulo 3
La sombra sobre los pescadores
130 d.C.Solo en los libros
En 130 d.C. corrió la acusación de que había sido Caníbal quien mató a Fantasma Gris, aunque en realidad el responsable había sido Fuegosol. Los pescadores de la zona empezaron a temer que el dragón fuera también a por ellos, y pidieron a Ser Robert Quince que mandara caballeros a acabar con él.
Quince se negó: razonó que, si lo dejaban tranquilo, no daría problemas, y prefirió prohibir la pesca en las aguas al este de Montedragón, donde había aparecido el cuerpo de Fantasma Gris. Lady Baela Targaryen no se conformó con esa respuesta y quiso averiguar la verdad por su cuenta, confiada en que Danzarina Lunar volaba más que Caníbal y en que a ella el dragón no le daba miedo. Quince le prohibió correr el riesgo y la mantuvo encerrada en sus habitaciones.
Capítulo 4
El adiós que nadie confirmó
Desde 132 d.C.Solo en los libros
Se cuenta que en 132 d.C. Caníbal sobrevoló la cremación en el mar de Lord Corlys Velaryon, como si quisiera despedirse de él. El archimaestre Gyldayn dudaba de esa lectura: pensaba que, de haber querido intervenir de verdad, más bien habría bajado a comerse el cadáver que a rendirle honores.
Terminada la guerra, Caníbal siguió viéndose por las laderas de Montedragón durante algún tiempo, hasta que un día dejó de vérsele. Nadie llegó a explicar qué fue de él ni cuándo se marchó de la isla.