Imperio Dorado de Yi Ti

The Golden Empire of Yi Ti

Al otro extremo del mundo conocido, mucho más allá de las Tierras del Ocaso, se extiende el Imperio Dorado de Yi Ti: la mayor potencia del Oriente Más Lejano y heredera de la leyenda del Gran Imperio del Amanecer. Lo gobierna un dios emperador al que sus súbditos veneran como una divinidad, aunque hoy su autoridad real apenas se extiende más allá de los muros de su capital.

Once dinastías se han sucedido en su trono a lo largo de los siglos, entre edades de oro y guerras sin fin contra los pueblos de las estepas del norte.

Capítulo 1

El imperio que heredó las cenizas del amanecer

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La región de Yi Ti tomó el relevo de un reino anterior, el Gran Imperio del Amanecer, que las leyendas sitúan hundido en la Larga Noche. Sobre esas ruinas se alzó el Imperio Dorado, y desde entonces once dinastías distintas han ceñido la corona de dios emperador.

Ninguna duró lo mismo. Alguna se apagó en apenas cincuenta años; la que más se prolongó gobernó durante setecientos. El paso de una casa a otra no siempre fue tranquilo: en cuatro ocasiones el trono quedó vacío y el país se partió entre caudillos y reyezuelos que se disputaron el poder, y el más largo de esos vacíos se alargó más de un siglo.

Capítulo 2

Un país de junglas y calzadas de piedra

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La tierra yitiense es una jungla espesa; se cuenta, aunque nadie lo jura, que hasta hay basiliscos escondidos entre la maleza. Un río caudaloso la atraviesa de norte a sur, desde el mar Sangrante hasta el mar de Jade, y a sus orillas se levantan ciudades como pocas otras regiones del mundo pueden reunir: Tiqui, Asabhad y Jinqi entre ellas.

Lo que las une es una red de calzadas de piedra tendida en tiempos de los Nueve Eunucos, tan sólida que solo las carreteras valyrias se le pueden comparar; gracias a ella cruzar el país de punta a punta es rápido y, sobre todo, seguro.

Yi Ti tiene fronteras marcadas por todos los flancos: al sur el mar de Jade, al norte los Cinco Fuertes vigilando el paso entre el mar Sangrante y las montañas, al este las Tierras Sombrías, y al sureste el Gran Mar de Arena junto a las llanuras donde cabalgan los jogos nhai, con el mar Menguante más allá. Cerca de la costa flotan islas como Leng o la Isla de los Látigos.

Capítulo 3

El dios emperador y sus pueblos

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Sobre el origen de su gente los propios yitienses no se ponen de acuerdo. El maestre Yandel cree que su civilización nació en tiempos de las Reinas Pescadoras del Mar de Plata; los sacerdotes escriba de Yi Ti prefieren decir que la escritura y las primeras ciudades del mundo brotaron en sus costas del mar de Jade, y no se toman en serio las pretensiones de sarnoreses o ghiscarios al respecto.

Se los reconoce por la piel color de teca pulida, los ojos rasgados y claros, y esos sombreros hechos con colas de mono que llevan. Rinden culto a su dios emperador, y también al León de Noche y a la Doncella de Luz, a quienes tienen por padres del primer dios emperador, llamado el Dios en la Tierra.

Los yitienses llegaron a colonizar los dos tercios septentrionales de la isla de Leng, pero allí el culto cambia de dueño: sus habitantes no miran al dios emperador, sino a una diosa emperatriz propia.

Capítulo 4

La edad de los emperadores verdemar

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El Imperio tocó techo con los emperadores verdemar. Jar Har se anexionó la isla de Leng después de que su diosa emperatriz ordenara pasar a cuchillo a todo extranjero que hubiera en ella; su hijo mayor, Jar Joq, sumó a la corona la conquista de Gran Moraq.

Otro de sus hijos, Jar Han, abrió comercio con el Feudo Franco de Valyria y obligó a pagar tributo a Qarth, a Asshai y al Imperio Ghiscari, entre otras tierras lejanas.

Esa expansión no fue eterna: hace unos cuatrocientos años Leng rompió con Yi Ti y volvió a gobernarse bajo sus propias diosas emperatrices.

Capítulo 5

La guerra sin fin contra los jogos nhai

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En el norte, contra los nómadas jogos nhai, el Imperio libra una guerra que no conoce final. Para esos jinetes de cebrallo, saquear las fronteras yitienses es sencillamente un modo de vida: así consiguen el oro y las gemas que ofrecen a sus jhats y a sus cantoras lunares, y los esclavos que sirven a sus rebaños. En dos mil años han dejado en ruinas una docena de ciudades y un centenar de aldeas.

Generales imperiales, y tres dioses emperadores entre ellos, han cruzado esas llanuras para someterlos, siempre con el mismo resultado: arrasan rebaños, queman yurtas, arrancan juramentos y tributos, y en cuanto las tropas dan media vuelta los jogos nhai vuelven a las andadas.

Bajo el largo reinado de Lo Han, cuadragésimo segundo emperador escarlata, tres invasiones más fracasaron. A su muerte, su hijo Lo Bu juró acabar con la amenaza para siempre: reunió un ejército de trescientos mil hombres, según dicen, y lo partió en trece columnas para cazar a los nómadas por toda la estepa. Se dice que mataron a más de un millón de jogos nhai.

Frente a la aniquilación, un millar de clanes rivales se unieron por primera vez bajo una sola jhattar, una mujer llamada Zhea. Ella aisló las trece columnas, les cortó el agua y la comida, las condujo a trampas y las destruyó una por una, y luego cargó contra el propio Lo Bu. Al cuadragésimo tercer y último emperador escarlata lo mataron en esa batalla; Zhea hizo bañar su cráneo en oro y desde entonces los jhattars beben de él, y los nómadas recuerdan a Lo Bu como el Muchacho Demasiado Audaz.

Capítulo 6

Una capital que nunca se queda quieta

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La sede del poder yitiense se ha movido tantas veces como dinastías han caído. Hubo emperadores que gobernaron desde Yin, la más vieja de sus ciudades, a orillas del mar de Jade; otros prefirieron el corazón de la selva, en Si Qo la Gloriosa, hoy reducida a ruinas; otros se instalaron en Tiqui, o mantuvieron corte militar en Jinqi para defender mejor la frontera oriental frente a los saqueadores de las Tierras Sombrías.

Hoy Yin vuelve a ser la capital, y en ella reina con boato el emperador Bu Gai. Pero no es el único que se dice emperador: un hechicero reclama el trono desde Carcosa, más allá del Mar Oculto, y un general llamado Pol Qo se ha proclamado emperador por su cuenta desde un poblado con guarnición.

Capítulo 7

La peste gris

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Una epidemia de peste gris se ha extendido por la región.

Capítulo 8

El oro que viaja en caravanas

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Yi Ti es uno de los grandes cruces comerciales del mundo conocido, surcado por rutas que llegan de todas partes. De sus exportaciones destacan las especias, el azafrán sobre todas ellas, y también sus vinos.

Incluso su poesía tiene fama fuera de sus fronteras: en Qarth se la aprecia especialmente.

El mundo físico

Junto a la costa existen varias islas cercanas, como Leng y la Isla de los Látigos.

Geografía · The Lands of Ice and Fire

Es célebre en Qarth por su poesía. También son conocidos sus vinos.

Economía · Choque de Reyes, Capítulo 40, Daenerys.

Según la Hielo y Fuego Wiki · Imperio Dorado de Yi Ti · 2026-07-30

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