Qohor
Qohor es una de las nueve Ciudades Libres de Essos, la más oriental de todas y una de las más ricas. Debe su fama a partes iguales al comercio —maderas, pieles, tapices y un acero capaz de rivalizar con el valyrio— y a una reputación oscura que le ha valido el sobrenombre de Ciudad de los Hechiceros.
Asentada en el límite del gran bosque que le da nombre, es la última parada obligada para quien viaja hacia el mar Dothraki y las tierras que se extienden más allá.
Capítulo 1
La Ciudad de los Hechiceros
Solo en los libros
Qohor fue levantada por un grupo de valyrios devotos de una divinidad oscura, la Cabra Negra, que se instalaron junto al bosque para explotar su madera; aquel primer campamento maderero acabó convirtiéndose en una de las Ciudades Libres.
Se dice que dentro de sus muros se practican artes que en otros lugares están prohibidas: adivinación, magia de sangre, nigromancia. Nadie puede probarlo del todo, pero el rumor basta para que en Poniente se hable de ella como la Ciudad de los Hechiceros. La propia deidad de la ciudad reclama sangre a diario: normalmente de animales, aunque en ocasiones señaladas caen criminales bajo el cuchillo de sus sacerdotes, y las crónicas cuentan que en tiempos desesperados hasta hijos de nobles han sido entregados para calmarla.
Se asienta en el borde occidental de su propio bosque, a orillas del Qhoyne, uno de los brazos del Rhoyne, al norte de Volantis y al este de Norvos, con la que la une una calzada valyria; otros dos caminos la conectan con las ruinas rhoynar de Ar Noy y, cruzando la espesura, con la extinta Essaria. La rodean murallas de piedra sólidas, y quien las guarda no son soldados corrientes sino, salvo un pequeño cuerpo de vigías, Inmaculados enteros, cada uno con su lanza rematada por una trenza de pelo humano.
Capítulo 2
El bosque, las forjas y las caravanas
Solo en los libros
La riqueza de Qohor nace, sobre todo, del bosque que la envuelve: cada día zarpan barcazas cargadas de madera río abajo, hacia las ciudades del bajo Rhoyne, mientras sus cazadores surten de pieles y cueros muy cotizados. A ellos se suman tejedoras y talladores: los tapices qohorenses compiten en calidad con los de Myr pero cuestan menos, y en los mercados abundan las maderas labradas con esmero.
Pero lo que de verdad distingue a la ciudad son sus forjas. Sus armas y armaduras superan a cualquiera de las que se templan en los castillos ponientis, y sus herreros han aprendido a teñir el metal sin que pierda ni brillo ni firmeza. Solo aquí se conoce todavía el modo de devolver el filo al acero valyrio mediante hechizos, un secreto que guardan con celo; el maestre Pol, que pasó años allí intentando averiguarlo, fue castigado varias veces por husmear y acabó exiliado y sin una mano, convencido de que detrás de esa magia había sacrificios de sangre.
Todas las caravanas que buscan Vaes Dothrak o las tierras más allá del mar Dothraki hacen aquí su última parada para aprovisionarse, y las que regresan cargadas de mercancías de oriente se detienen también a comerciar antes de seguir camino. Ese tránsito constante ha hecho de Qohor la más exótica de las Ciudades Libres y una de las más ricas, aunque en la propia ciudad se recuerda una época —antes de que cayera Sarnor— en que lo era diez veces más.
Capítulo 3
El Siglo Sangriento
Solo en los libros
Poco se sabe del gobierno de Qohor antes de aquel periodo convulso que se recuerda como el Siglo Sangriento. Según las propias crónicas de la ciudad, no mucho después de la Maldición que asoló Valyria, un señor dragón llamado Aurion se proclamó allí Emperador y partió con su dragón y treinta mil hombres a reclamar lo que quedaba de la vieja patria; de ese viaje no volvió nadie.
Cuando Volantis intentó someter al resto de las Ciudades Libres, Qohor se alió con Norvos y la derrotó en el Rhoyne, quemando su flota en el lago Daga con galeras de fuego. Desde entonces las dos ciudades se han tratado más como socias que como rivales, aunque los Clérigos Barbudos de Norvos sigan viendo en la Cabra Negra a un demonio.
La caída del reino de Sarnor a manos de los dothrakis golpeó duramente el comercio de Qohor, y en algún punto de ese mismo siglo cincuenta mil jinetes al mando del kal Temmo llegaron dispuestos a tomar la ciudad. Se estrellaron contra apenas tres mil Inmaculados, un desastre para los dothrakis que quedó en la memoria de la ciudad como los Tres Mil de Qohor.
Capítulo 4
La visita de los dragones
115 d.C.Solo en los libros
En 115 d.C., el príncipe Daemon Targaryen y su esposa, Lady Laena Velaryon, llegaron a Qohor durante el viaje por Essos con el que celebraban su matrimonio, montados en Caraxes y Vhagar. La ciudad los recibió con más curiosidad que ceremonia: allí la Corona de Poniente y la Triarquía apenas pesaban, pero eso no impidió que todo Qohor saliera a la calle para ver volar a los dragones.
Capítulo 5
Ruptura con la Compañía Dorada
Desde 211 d.C.Solo en los libros
Poco después de 211 d.C., Qohor incumplió un contrato que había firmado con la Compañía Dorada. La respuesta de los mercenarios no se hizo esperar: saquearon la ciudad como cobro por la deuda no pagada.
Capítulo 6
El paso del khalasar
Solo en los libros
El gran khalasar de Khal Drogo cruzó las inmediaciones de Qohor en su marcha hacia Vaes Dothrak, paso obligado para cualquier caravana o pueblo jinete que busque cruzar después el mar Dothraki.
Capítulo 7
El motín de la Cabra Negra
Solo en los libros
Según contaban unos marineros atracados en Los Tablones, los fieles de R'hllor que vivían en Qohor se habían levantado dentro de la ciudad e intentaron prender fuego al templo de la Cabra Negra.
El mundo físico
Otras dos carreteras le une a las ruinas de la rhoynar Ar Noy al suroeste y al este, a través del bosque, con las ruinas de la antigua ciudad libre de Essaria.
Geografía · Danza de Dragones, Mapa de las Ciudades Libres.
Galería

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