Dagon Greyjoy
Dagon Greyjoy gobernó las Islas del Hierro como Lord Segador de Pyke y Señor Supremo durante el reinado de Aerys I Targaryen, en una época en la que la autoridad real apenas llegaba a las costas occidentales de Poniente. Su nombre quedó ligado para siempre a una racha de incursiones tan audaces que sus propios súbditos lo apodaron el Último Saqueador.
Las canciones de las Islas del Hierro todavía recuerdan sus asaltos por mar como el momento en que un lord del hierro llevó el terror a puertos que ningún Greyjoy había tocado en generaciones.
Capítulo 1
Un trono débil, una costa abierta
Solo en los libros
Cuando Aerys I ciñó la corona, la vigilancia sobre las Islas del Hierro se relajó como nunca. El propio tío bastardo del rey, Cuervo de Sangre, Mano y consejero de rumores, tenía puestos los ojos en Tyrosh, donde Aceroamargo rearmaba a los partidarios de la Casa Fuegoscuro.
Dagon leyó esa distracción como una invitación y soltó a sus hombres contra las costas del mar del Ocaso.
Capítulo 2
La Espada Leal
211 d.C.Solo en los libros
Capítulo 3
El Caballero Misterioso
Solo en los libros
Mientras tanto, Lord Beron Stark juntaba espadas en el norte para acabar con él y la Casa Lannister botaba barcos para cerrarle el mar. Un grupo de hombres del hierro trató de abordar la Dama Blanca en su travesía de Dorne a Antigua sin saber que a bordo iban Duncan y Egg; el ataque no llegó a nada.
Cada vez que las fuerzas leales al trono se le echaban encima, Dagon se replegaba a las islas, una costumbre que llevó a contemporáneos como Maynard Plumm a advertir que solo se le podía vencer en el agua, jamás en tierra firme. Con el tiempo fue la Casa Targaryen quien logró someterlo.
Capítulo 4
El Último Saqueador
Solo en los libros
En las Islas del Hierro, la fama de Dagon terminó por eclipsar la de su antepasado Dalton Greyjoy, el Kraken Rojo. Generaciones después, su descendiente Victarion Greyjoy seguía recordándolo como el hombre que "acababa con el león en su guarida y ataba las colas de los lobos huargo en nudos, pero no pudo derrotar a los dragones".
Tras su época, ningún hombre del hierro volvió a asaltar el Dominio hasta que, ya en 300 d.C., otro de sus descendientes retomó la costumbre. Un barco de la Flota de Hierro lleva hoy su nombre en su memoria.