Luthor Largent
Ser Luthor Largent fue el Comandante de la Guardia de la Ciudad de Desembarco del Rey durante los años en que la Danza de los Dragones partió el reino en dos bandos. Al mando de los capas doradas, tenía en sus manos las puertas y las calles de la capital, un control que pesaba tanto como un ejército entero.
Se le temía por su tamaño y su fuerza descomunal, y su lealtad, puesta a prueba una y otra vez durante la guerra, decidió más de una vez quién dominaba la ciudad.
Capítulo 1
El elegido de Otto Hightower
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Cuando el rey Viserys I murió, la Mano del Rey, Otto Hightower, reunió al comandante de la guardia y a sus capitanes para tantear sus lealtades ante el reinado de Aegon II. Luthor, entonces capitán de una de las puertas, se mostró de los fieles, y por eso lo ascendieron a Comandante de la Guardia de la Ciudad.
Era un hombre corpulento y temido, con fama de manejar la espada larga como pocos; se decía incluso que había tumbado a un caballo de guerra de un solo puñetazo. Hightower, aun así, no se fiaba del todo: puso a su propio hijo, Gwayne, como lugarteniente suyo, para tenerlo vigilado de cerca.
Capítulo 2
La caza que falló
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Después de que asesinaran al príncipe Jaehaerys en sus propios aposentos, las sospechas cayeron sobre Mysaria. Luthor puso a sus hombres a peinar la Calle de la Seda en su busca, pero ella se perdió entre los callejones y la Guardia tuvo que admitir que la había dejado escapar.
Capítulo 3
Las puertas abiertas
Cuando las fuerzas leales a Rhaenyra llegaron a las puertas de la ciudad, Luthor dejó ver ante los otros seis capitanes dónde había estado siempre su lealtad: con el príncipe Daemon Targaryen. Los que pensaban distinto acabaron presos o muertos, y entre ellos cayó Gwayne Hightower, el mismo hombre que Otto había puesto a vigilarlo, a manos del propio Luthor.
Con la guardia ya sometida, mandó abrir las puertas para que entraran los hombres de Corlys Velaryon. Rhaenyra, dueña de la capital, le pagó el gesto con un título nobiliario y un puesto en su Consejo Privado. A quien dudaba de sus capas doradas tras el cambio de bando, Luthor le contestaba sin rodeos: «Estas capas nos las dio Daemon, y no cambian; son doradas por los dos lados».
Capítulo 4
La sombra de Ladera
Las Traiciones de Ladera sembraron la desconfianza en el Consejo, y Luthor se puso del lado de Lord Bartimos Celtigar, que no se fiaba ni de Addam Velaryon ni de Ortigas. Cuando la reina ordenó capturar a Ser Addam en el Pozo Dragón, Luthor dirigió la redada, pero Addam ya había huido: Lord Corlys se le había adelantado para avisarle.
Furioso, Luthor fue a la Torre de la Mano y detuvo al propio Lord Corlys, al que acusó de traición por el aviso.
Capítulo 5
La plaza de los zapateros
130 d.C.Libros y serie
Cuando murió la reina Helaena, corrió el rumor de que Luthor la había matado por encargo de Rhaenyra. Pero a esa hora cenaba con trescientos capas doradas en los barracones de la Puerta de los Dioses, lejos de donde ella murió.
Los disturbios que después sacudieron la ciudad lo pusieron a prueba de nuevo. Necesitó cuatrocientos lanceros para apartar a los marineros que asaltaban la Puerta del Río, y quinientos hombres más para ir a por el Pastor y dispersar a los suyos en la Plaza de los Zapateros. Se dice que allí murió primero una niña, arrollada por el caballo de Luthor, y que a partir de ese momento la plaza se convirtió en una matanza.
A Luthor le arrancaron la espada, lo apuñalaron en el vientre y lo remataron a golpes de adoquín. Su cuerpo quedó tan desfigurado que solo lo reconocieron por la altura.