Tyrek Lannister
Tyrek Lannister es el único hijo de Ser Tygett Lannister y de Darlessa Marbrand, lo que lo hace sobrino de Lord Tywin Lannister. De niño sirve como escudero del rey Robert Baratheon en la Fortaleza Roja, un puesto que lo sitúa en el centro de la corte en los años previos a la guerra por el Trono de Hierro.
Su matrimonio con la heredera de la casa Hayford, aún una bebé, lo convierte en Lord Protector de un dominio ajeno siendo todavía un muchacho — un arreglo tan conveniente para los Lannister como extraño para los demás escuderos del rey.
Capítulo 1
El escudero del rey
Solo en los libros
Tyrek crece como hijo único de Ser Tygett Lannister, hermano menor de Tywin, y de Darlessa Marbrand. Ya adolescente entra al servicio del rey Robert I como uno de sus escuderos, junto a otro muchacho de la casa Lannister. Se le describe con el pelo rizado y dorado y los ojos verdes que comparte con su prima, la reina Cersei.
Capítulo 2
La boda con una niña y la revuelta del hambre
299 d.C.Solo en los libros
Con la guerra ya declarada, los Lannister lo casan con Lady Ermesande Hayford, la última de su casa y todavía en la cuna, lo que le da a Tyrek el título de Lord Protector de Hayford. Los demás escuderos, con la ironía propia de los cuarteles, empiezan a llamarlo Niñera.
Cuando los reyes Stannis y Renly dejan la capital sin grano ni ganado, el hambre se extiende por Desembarco del Rey. La procesión real regresa a la Fortaleza Roja tras despedir en los muelles a la princesa Myrcella, y una multitud hambrienta y furiosa la asalta por el camino. Hay varios muertos en el tumulto, y entre la confusión Tyrek desaparece sin dejar rastro. Tywin y Tyrion ponen a buscarlo, pero ni él ni su cuerpo aparecen.
Capítulo 3
La búsqueda que no encontró nada
Solo en los libros
Ser Addam Marbrand, nuevo comandante de las capas doradas, se hace cargo de la búsqueda, pero tampoco él logra dar con ninguna pista de dónde fue a parar Tyrek.
Con el tiempo, Jaime empieza a sospechar de Varys. Tyrek, como antiguo escudero de Robert, podría haber sabido algo sobre las circunstancias de la muerte del rey — y el eunuco, que aquel día no bajó a los muelles con el resto de la corte, habría tenido ocasión fácil de usar a sus agentes para llevárselo entre el caos de la revuelta.