Joanna Lannister
Joanna Lannister fue la esposa de Tywin Lannister y, según cuantos la conocieron, la única persona ante la que el señor de Roca Casterly bajaba la guardia. De su matrimonio nacieron Cersei, Jaime y Tyrion, y su historia es la explicación que da la Casa Lannister a por qué el hombre más temido de los Siete Reinos vivió y gobernó como lo hizo.
Prima de Tywin y dama de compañía de la reina Rhaella en su juventud, pasó por la corte de Desembarco del Rey antes de instalarse en el Oeste, donde su ascendiente sobre su marido dio pie a un dicho que corrió por todo el reino.
Capítulo 1
La doncella de la reina
259–263 d.C.Solo en los libros
Joanna era hija de Jason Lannister y de Marla Prester. En 259 d.C. viajó a Desembarco del Rey para la coronación de Jaehaerys II y se quedó en la corte al servicio de su hija, la princesa Rhaella, con quien entabló amistad la Princesa de Dorne, otra de las doncellas de la futura reina.
Cuando Aerys subió al trono en 262 d.C. corrieron rumores sobre una relación entre él y Joanna, primero como amante secreta y luego, dicen algunos, como favorita reconocida. Nadie los demostró nunca, y el gran maestre Pycelle llegó a negarlos de forma tajante.
Capítulo 2
La boda que no fue solo una boda
263 d.C.Solo en los libros
En 263 d.C. Joanna se casó con su primo Tywin, y quienes estuvieron allí recuerdan que aquel día él sonrió, algo que casi nadie le había visto hacer. La fiesta se torció en el encamamiento: el rey Aerys, uno de los invitados, se tomó con la novia libertades que sobrepasaban con mucho la broma.
Rhaella toleraba las infidelidades de su esposo, pero aquello fue distinto, y poco después decidió apartar a Joanna de la corte. Joanna se marchó a Roca Casterly y ya apenas volvió a Desembarco del Rey.
Capítulo 3
La señora de Roca Casterly
263–272 d.C.Solo en los libros
En Roca Casterly el matrimonio prosperó de una manera que sorprendió a quien los conocía. Joanna se convirtió en la consejera en la que Tywin más confiaba, hasta el punto de que se decía en el reino que Tywin gobernaba los Siete Reinos, pero que en su propia casa lo gobernaba su esposa.
En 266 d.C. nacieron los gemelos Cersei y Jaime. Aerys pidió entonces que la familia se trasladara a la corte, pero ese mismo año murió Lord Tytos y Tywin tuvo que quedarse a gobernar el Oeste; al año siguiente fue el propio rey, con su hijo Rhaegar y media corte, quien se instaló en Roca Casterly durante un año entero.
En 272 d.C., durante el torneo por el décimo aniversario del reinado de Aerys, el rey, ya bebido, humilló a Joanna delante de su marido y de la corte con una pregunta sobre su cuerpo tras la crianza de los gemelos. Tywin quiso renunciar como Mano al día siguiente; Aerys no se lo permitió.
Capítulo 4
La visita que llegó demasiado tarde
273 d.C.Solo en los libros
De vuelta en Roca Casterly, una doncella sorprendió a Jaime y Cersei en una situación que Joanna consideró alarmante, y como respuesta cambió al niño de habitación y les advirtió a ambos que se lo contaría a su padre si volvía a pasar. Poco después escribió a la Princesa de Dorne para invitarla al castillo junto a sus hijos Oberyn y Elia.
Según contaría después el propio Oberyn, la idea era acordar un matrimonio entre los mellizos y los hijos de Dorne, con Lanza del Sol como destino para el elegido. Pero cuando los Martell llegaron a Roca Casterly, Joanna ya había muerto dando a luz a su tercer hijo, Tyrion, y de aquel plan no quedó nada.
Capítulo 5
Lo que quedó de ella
Solo en los libros
Tywin apenas habla de Joanna, pero su muerte lo dejó destrozado y no volvió a casarse. Su hermano Gerion dijo una vez que la mejor parte de Tywin se había ido con ella, y fue Kevan quien terminó ocupando el lugar que Joanna dejó como su consejero de más confianza.
Barristan Selmy contaría después que el deseo de Aerys por Joanna fue una fuente constante de fricción entre el rey y su Mano. Años más tarde, durante el asedio de Aguasdulces, Jaime soñaría con una mujer a la que apenas reconoce, que le pregunta si la olvidará como olvidó a su padre, y que llora cuando él le dice que el futuro que Tywin quería para sus hijos —un caballero, una reina— se ha cumplido.