Casa Lothston de Harrenhal
House Lothston of Harrenhal
La Casa Lothston fue una familia noble de las Tierras de los Ríos que llegó a ceñir el título de Señores de Harrenhal, la fortaleza más temida de Poniente. Vasalla de los Tully, llevaba en su escudo un murciélago negro sobre un campo partido de oro y plata, y su nombre terminó pegado a las peores historias que se contaban del castillo.
Para cuando arranca el relato de Canción de Hielo y Fuego llevaban generaciones desaparecidos, pero la fama de locura que dejaron seguía rondando los muros de Harrenhal.
Capítulo 1
Un maestro de armas hereda Harrenhal
Desde 151 d.C.Solo en los libros
En 151 d.C. el rey Aegon III entregó Harrenhal a Ser Lucas Lothston, maestro de armas de la Fortaleza Roja. Lucas se había casado poco antes con Lady Falena Stokeworth, que había sido amante del príncipe Aegon.
Apenas asumió el señorío, Lord Lucas se retiró de la corte junto a su esposa y se instaló en el castillo que acababan de darle.
Capítulo 2
Un apellido con mala fama
Solo en los libros
El apellido Lothston arrastró siempre rumores oscuros. Se contaba que Manfred Lothston había traicionado a un pretendiente Fuegoscuro, y que Lady Danelle Lothston mandaba murciélagos gigantes a robar niños para sus calderos.
De ella también se decía que se bañaba en sangre y probaba carne humana, historias que con el tiempo se confundieron con la propia piedra del castillo.
Capítulo 3
El final del linaje
Solo en los libros
El linaje se apagó durante el reinado de Maekar I, cuando Lady Danelle empezó a practicar artes oscuras y el nombre Lothston terminó de hundirse en el descrédito.
El último Lothston murió asesinado en circunstancias que nadie ha aclarado del todo, con la ayuda de un antepasado de Ser Illifer. Harrenhal pasó entonces a la Casa Whent.
Capítulo 4
Un nombre prestado en la Compañía Dorada
Solo en los libros
Mucho después de la extinción de la casa, un hombre llamado Jon Lothston servía en la Compañía Dorada y juró lealtad al príncipe Aegon antes de que la compañía zarpara hacia Poniente.
Nada garantiza que fuera un verdadero Lothston: entre mercenarios cualquiera puede tomar el apellido que le apetezca, así que el nombre pudo sobrevivir a la casa sin que quedara sangre detrás.