Maldición de Valyria
Doom of Valyria
La Maldición de Valyria es el nombre que se da a la catástrofe que arrasó el Feudo Franco de Valyria y acabó de un plumazo con el imperio más poderoso que había conocido el mundo. Nadie sabe qué la causó; solo que ocurrió en cuestión de horas y que un siglo entero de guerras y hambruna vino detrás.
De aquel imperio de dragones y hechiceros solo quedó una tierra que la gente sigue evitando siglos después, y un puñado de familias —entre ellas los Targaryen— que habían salido a tiempo.
Capítulo 1
El sueño de Daenys la Soñadora
114 a.C.Solo en los libros
Doce años antes de que Valyria cayera, la hija de lord Aenar Targaryen tuvo un sueño que la marcó: vio el fin de la ciudad libre en llamas. Le llamaron Daenys la Soñadora, y su padre decidió no esperar a comprobar si tenía razón.
La familia recogió lo que pudo —incluidos sus cinco dragones— y cruzó el mar Angosto hasta Rocadragón, una roca volcánica en el filo occidental del mundo conocido. Otras casas que confiaban en el aviso, como los Velaryon y los Celtigar, se llevaron consigo a otras islas cercanas.
Nadie más se movió. Para el resto de Valyria, la advertencia de una muchacha no era motivo para abandonar palacios y templos.
Capítulo 2
La noche en que ardió Valyria
102 a.C.Solo en los libros
Lo que pasó exactamente esa noche nadie lo sabe explicar del todo. En unas pocas horas, cada colina en quinientas millas a la redonda reventó a la vez y llenó el cielo de ceniza y fuego, un calor tan intenso que alcanzó y devoró a los dragones que volaban sobre la ciudad.
La tierra se abrió y se tragó palacios enteros. Los lagos hirvieron o se volvieron ácido, las montañas escupieron ríos de roca fundida a mil metros de altura, y del cielo cayó una lluvia roja de vidriagón y algo que quienes lo contaron después llamaron sangre negra.
Al norte de la ciudad, el suelo se resquebrajó y se hundió sobre sí mismo, tragado por un mar que de pronto se volvió furioso. La misma tierra que rodeaba Valyria quedó partida en cientos de islas pequeñas, separadas por las aguas que hoy se conocen como el mar Humeante.
A miles de kilómetros de allí, en la Isla de los Cedros, una ola de casi cien metros de altura borró del mapa ciudades enteras, entre ellas Velos y Ghozai.
Capítulo 3
Las tierras que quedaron
Solo en los libros
Nadie ha vuelto a vivir en Valyria desde entonces. Quien se acerca demasiado habla de demonios y de un mal que sigue ahí, como si la Maldición nunca hubiera terminado del todo.
Con la ciudad se perdieron oficios que nadie ha logrado recuperar: el modo de forjar acero valyrio, los hechizos con los que se levantaban las estatuas y tallas de sus fortalezas. Ese saber murió esa noche con quienes lo guardaban.
Capítulo 4
El mosaico de Pentos
298 d.C.Solo en los libros
Casi dos siglos después, la Maldición seguía presente aunque solo fuera como decoración. En Pentos, la mansión de las nueve torres donde vivía Khal Drogo tenía un mosaico de vidrio de colores que representaba el cataclismo.
La escena queda en el trasfondo de la casa de Drogo, donde Daenerys Targaryen —descendiente de aquella familia que había huido a tiempo— pasó los meses antes de convertirse en su khaleesi.
Capítulo 5
La canción de los amantes de fuego
300 d.C.Solo en los libros
En el banquete de la boda del rey Joffrey Baratheon, el cantante Collio Quaynis interpretó en alto valyrio una balada sobre dos amantes que mueren en medio de la Maldición.
Tyrion Lannister, que escuchaba entre los invitados, pensó que la canción pedía en realidad dos voces, una de hombre y otra de mujer, y que interpretada por uno solo perdía la mitad de su sentido.
Capítulo 6
El tapiz de Xaro y las tres tormentas
300 d.C.Solo en los libros
En Meereen, el príncipe mercader Xaro Xhoan Daxos regaló a Daenerys Targaryen un tapiz que llevaba generaciones guardado en las bóvedas de su familia, tejido antes de que Valyria cayera. En él, los mares eran de seda azul y las tierras de verde, con montañas en negro y marrón; el mar Humeante no aparecía por ningún lado, porque cuando se tejió, Valyria todavía no era una isla. Astapor, Yunkai y la propia Meereen estaban marcadas como tres estrellas de plata junto al azul de la bahía de los Esclavos.
Meses después, navegando en la Selaesori Qhoran más cerca de Valyria de lo que a la tripulación le habría gustado, Tyrion Lannister salió a cubierta una noche y vio el cielo teñido de un rojo oscuro hacia el noreste, bajo una luna que parecía hinchada como si hubiera tragado el sol. Se decía que sobre Valyria el cielo es siempre así; Tyrion pensó que quizá era el reflejo de las Catorce Llamas en las nubes.
Poco después, varios barcos de la Flota de Hierro se cruzaron con tres tormentas seguidas y vientos que olían a ceniza y azufre, empujándolos hacia esa tierra arruinada.