Casa Austera
Hardhome
Casa Austera es una ruina en la costa de las tierras más allá del Muro, todo lo que queda de lo que una vez estuvo cerca de ser la única ciudad verdadera al norte de los Siete Reinos.
Seiscientos años atrás ardió entera en una sola noche, y desde entonces sus cuevas y sus bosques calcinados sobreviven sobre todo en los relatos que cuenta el pueblo libre. Vigilantes del Muro, mercaderes y maestres han medido lo que queda de ella y todos coinciden en lo mismo: es un lugar maldito.
Capítulo 1
Casi la única ciudad más allá del Muro
Solo en los libros
Casa Austera se alzaba en Punta Storrold, resguardada en una bahía con un puerto lo bastante hondo para recibir cualquier nave, por grande que fuera. Alrededor sobraban la madera y la piedra, el mar traía peces en abundancia y las costas cercanas tenían focas y osas marinas. De todos los asentamientos al norte del Muro, era el único con posibilidades reales de convertirse en una ciudad.
La gobernaban cuatro jefes tribales. Uno de ellos, Gorm el Lobo, dio cobijo durante tres años al maestre Wyllis, un erudito de la Ciudadela que quiso aprender las costumbres del pueblo libre viviendo entre ellos. Cuando Gorm murió asesinado, Wyllis tuvo que regresar a Antigua, donde puso por escrito lo que había visto. Un año después de terminar su crónica desapareció; lo último que se supo de él es que buscaba en el puerto un barco que lo llevara a Guardiaoriente del Mar.
Capítulo 2
La noche en que el sol salió por el norte
Solo en los libros
Seiscientos años antes de que Madre Topo llevara allí a los últimos supervivientes, Casa Austera fue devorada por el fuego en una sola noche. Nadie se pone de acuerdo en lo que pasó: unos hablan de esclavistas llegados de más allá del Mar Angosto que se llevaron a la población entera; otros, de los caníbales de Skagos cruzando el mar para hacerse con la carne de sus vecinos.
Las casas y los castillos ardieron con tanta fuerza que, desde el Muro, los centinelas creyeron ver amanecer por el lado equivocado del cielo. Durante casi medio año cayó ceniza sobre el Bosque Encantado. Los mercaderes que se acercaron después solo encontraron troncos calcinados, huesos quemados y cadáveres hinchados flotando en el agua; de las cuevas del acantilado que domina el lugar salían gritos que ponían los pelos de punta. La Guardia de la Noche mandó un barco a comprobarlo, y solo pudo confirmar lo que ya se contaba.
Capítulo 3
Las cuevas de los Lamentos
Solo en los libros
Seis siglos después, Casa Austera sigue apartada de cualquier ruta habitual. El pueblo libre ha vuelto a ocupar el lugar, pero quienes se aventuran allí hablan de ruinas cubiertas de maleza y de espíritus, demonios y fantasmas ardientes a los que enloquece el sabor de la sangre. El único refugio que queda son las cuevas del acantilado, a las que los hombres de la Guardia de la Noche llaman las cuevas de los Lamentos.
Desde el Castillo Negro, el camino más corto hasta allí bordea la costa que pasa por Guardiaoriente del Mar; cerca del agua el bosque se abre en llanuras, colinas bajas y marismas.
Capítulo 4
El grito de Madre Topo
302 d.C.Solo en los libros
Tras la batalla del Castillo Negro, miles de salvajes que habían escapado con vida siguieron a Madre Topo hasta Casa Austera. Allí se quedaron a rezar y a esperar la salvación que, según una visión suya, llegaría por mar: una flota que cruzaría el Mar Angosto para poner a salvo al pueblo libre. Madre Topo repetía que donde antes habían hallado la ruina, esta vez encontrarían el rescate.
En Braavos, Arya Stark descubre por qué el Señor del Mar ha confiscado la Buenamor: la galera llevaba en su bodega a cientos de mujeres y niños encadenados, todos procedentes de Casa Austera. Madre Topo les había prometido barcos que los llevarían a tierras cálidas, pero los únicos que aparecieron fueron dos naves piratas de Lys desviadas por una tormenta, la Buenamor y la Elefante. Sin sitio para tantos millares, sus capitanes solo aceptaron cargar mujeres e hijas; en cuanto llegaron a alta mar las encadenaron en la bodega. En Lys se hablaba de volver a por más, porque el precio de los esclavos no dejaba de subir, mientras en Casa Austera seguían esperando miles.
Once barcos zarparon de Guardiaoriente del Mar para rescatar a los que quedaban: tres braavosi, cuatro lysenos y cuatro de la Guardia de la Noche, con veinte cuervos y el maestre Harmune a bordo. Cotter Pyke dirigía la expedición desde la Garra; el Viejo Traposal iba de segundo en el Pájaro Negro. Las tormentas se cebaron con la flota: se perdieron el Pájaro Negro y su tripulación, dos naves lysenas encallaron en Skane y la propia Garra empezó a hacer agua.
En tierra, el hambre había llevado a los salvajes a comerse a sus muertos, y algo se movía entre los árboles y en el agua que ya no estaba vivo. Un intento de tomar la Cuervo de Tormenta acabó con seis marineros y muchos salvajes muertos. Ante un mar imposible de cruzar, se pidió ayuda por tierra, y Jon Nieve encargó esa expedición a Tormund Matagigantes.
Galería

Casa Austera, imagen 1Salvajes Casa Austera HBO.jpg · hieloyfuego.fandom.com · este wiki publica bajo CC-BY-SA 
Casa Austera, imagen 2Casa Austera HBO.jpg · hieloyfuego.fandom.com · este wiki publica bajo CC-BY-SA