las Tierras de la Tormenta
Stormlands
Las Tierras de la Tormenta ocupan la esquina sureste de Poniente, entre el Dominio, el mar de Dorne y la bahía de los Naufragios: montañas ásperas, costas de piedra y bosques que apenas han visto el hacha. Durante siglos fueron la frontera viva contra Dorne, y de ahí les viene una tradición guerrera que se nota en cada castillo de la región.
Antes de la Conquista fueron un reino propio, el de los Reyes de la Tormenta de la Casa Durrandon. Hoy las gobierna la Casa Baratheon desde Bastión de Tormentas, la misma casa que sentaría a uno de los suyos en el Trono de Hierro.
Capítulo 1
El país de los Reyes Tormenta
Solo en los libros
El territorio de los Durrandon llegó a extenderse, dicen, hasta el mismo Foso Cailin. Es una de las regiones más pequeñas de Poniente, pero también de las más difíciles de cruzar: montañas, costas de roca y bosques como el del cabo de la Ira cierran el paso casi tanto como sus hombres.
Al suroeste, las Marcas de Dorne llevan siglos siendo el punto donde chocan tormentinos y dornienses; el territorio ha cambiado de manos tantas veces que nadie se sorprende ya. De esa guerra constante sale una gente acostumbrada a las armas.
El reino incluye también un puñado de islas, entre ellas Tarth y Estermont. Las aguas de Tarth son de un azul tan claro que a la isla se la conoce como la Isla Zafiro, aunque el resto del mar tormentino tiene fama de traicionero y los barcos que bajan por el mar Angosto prefieren no acercarse a la bahía de los Naufragios.
Capítulo 2
La caída de Argilac el Arrogante
Solo en los libros
El último Rey de la Tormenta, Argilac el Arrogante, murió combatiendo cuando Aegon el Conquistador se hizo con el reino. Sus tierras, su título, hasta su apellido y su blasón pasaron a Orys, de la naciente Casa Baratheon, y desde entonces son los Baratheon quienes gobiernan Bastión de Tormentas.
Con los Targaryen ya sentados en el Trono de Hierro, la región tuvo también su rincón para la nueva dinastía: Refugio Estival, residencia de verano de la Casa Targaryen. Un incendio enorme acabó con el lugar y con muchas vidas, y hoy no queda de él más que las ruinas.
Capítulo 3
El rapto que encendió una guerra
282–283 d.C.Libros y serie
Todo cambió para la Casa Baratheon cuando el príncipe Rhaegar Targaryen raptó a Lyanna Stark, que estaba prometida a Robert Baratheon, señor de Bastión de Tormentas. Robert respondió alzándose contra los Targaryen, y consiguió el apoyo decisivo de las Casas Arryn, Stark y Tully.
Un año de guerra terminó en el Tridente, donde Robert mató a Rhaegar con su propia mano. Desembarco del Rey ya había caído en manos de Tywin Lannister cuando Robert llegó, y allí se proclamó señor de los Siete Reinos.
Para sellar la paz con los Lannister se casó con Cersei. A sus hermanos les repartió lo que quedaba por repartir: a Stannis, Rocadragón; a Renly, Bastión de Tormentas.
Capítulo 4
Un reino partido en cinco
299–300 d.C.Libros y serie
Cuando Robert agonizaba, Renly fue a pedirle apoyo a Eddard Stark, la Mano del Rey, para hacerse con el trono él mismo. Ned se negó: si los hijos de Cersei eran fruto del incesto, el heredero legítimo era Stannis, no Renly. Renly huyó de Desembarco del Rey.
Aun así logró lo que Stannis no pudo: unir a las Tierras de la Tormenta bajo su bandera, junto con la Casa Tyrell y buena parte del Dominio. Su reinado no duró: murió sin dejar heredero, y su viuda, Margaery Tyrell, acabó casada con el rey Joffrey.
Las casas vasallas de Bastión de Tormentas se pasaron entonces a Stannis, y después de la batalla del Aguasnegras, a Joffrey. Con Joffrey muerto, la cabeza de la Casa Baratheon de Bastión de Tormentas es hoy el joven Tommen, un título que Stannis todavía disputa.
Galería

las Tierras de la Tormenta, imagen 1105 Lyonel Still (2).jpg · gameofthrones.fandom.com · este wiki publica bajo CC-BY-SA 
las Tierras de la Tormenta, imagen 2Renly and his troops.png · gameofthrones.fandom.com · este wiki publica bajo CC-BY-SA
Lo que no sabemos con seguridad
PosiciónLo hemos deducido nosotros
La posición se dedujo del rótulo del mapa base y no de un símbolo propio: señala la zona, no el punto.