Sansa Stark
No confundir con Sansa Stark (hija de Rickon).
Sansa Stark es la hija mayor de Eddard Stark y Catelyn Tully, educada en Invernalia en las artes y las historias que se esperaban de una dama de gran casa. Su compromiso con el príncipe Joffrey Baratheon la lleva al sur, a Desembarco del Rey, en el mismo viaje en que su padre acepta ser Mano del Rey.
Es una de las pocas Stark que pasa la guerra dentro de la propia capital enemiga, y su historia sigue de cerca lo que le cuesta sobrevivir en una corte que no perdona errores.
Capítulo 1
La niña de Invernalia
286–298 d.C.
Sansa nació en Invernalia, con el maestre Luwin asistiendo a su madre durante el parto. A los once años ya había recibido de la septa Mordane las lecciones que se consideraban propias de una dama, mientras Luwin se ocupaba de la instrucción del resto de sus hermanos.
Compartió alcoba con Arya hasta que tuvo la suya propia, aunque las dos hermanas se llevaban mal casi desde niñas: Jon Nieve las asustó una vez en las criptas disfrazado de fantasma, con la cara cubierta de harina, y mientras Sansa y Bran se llevaron un buen susto, Arya respondió a golpes.
También en Invernalia conoció a Theon Greyjoy, el pupilo de su padre, que llegó a pensar en pedir su mano, y sintió un enamoramiento pasajero por Ser Waymar Royce cuando este se detuvo allí camino del Castillo Negro.
Capítulo 2
El compromiso con el príncipe
298 d.C.Libros y serie
Cuando su padre fue nombrado Mano del Rey, Sansa vio al alcance de la mano la vida cortesana que llevaba años imaginando, y el compromiso con el príncipe Joffrey Baratheon le pareció el principio de un cuento. En el camino hacia la capital se llevó un buen susto al cruzarse con Ser Ilyn Payne en la posada de la Encrucijada.
Cerca de Vado Rubí, mientras paseaba con Joffrey, se topó con Arya, que jugaba a espadas con un chico llamado Mycah; el príncipe amenazó al muchacho con Colmillo de León y salió herido cuando la loba de Arya, Nymeria, se le echó encima. Delante del rey Robert, Joffrey mintió sobre lo ocurrido y Sansa, por no contradecir a su prometido, dijo que no recordaba nada. Cersei aprovechó para exigir la cabeza del lobo de Arya; como Arya lo había puesto a salvo, pagó la loba de Sansa, Dama, ejecutada por su propio padre.
En Desembarco del Rey, Sansa culpó a Arya de esa muerte y siguió aferrada a Joffrey, cada vez más cerca también de la reina Cersei. En el Torneo de la Mano encontró motivos de sobra para creer en la caballería que tanto le gustaba en las canciones, aunque Sandor Clegane trató de abrirle los ojos contándole cómo su propio hermano, Gregor, le había quemado la cara. También quedó prendada de Ser Loras Tyrell, que le regaló una rosa.
Cuando Eddard descubrió la verdad sobre el origen de Joffrey y anunció que mandaría a sus hijas de vuelta al norte, Sansa corrió a avisar a Cersei con tal de no perder el compromiso, sin saber que con eso ayudaba a la reina contra su propio padre. Tras el arresto de Eddard tuvo que llamarlo traidor y suplicar clemencia; Joffrey, ya rey, prometió piedad y en los escalones del Gran Septo de Baelor ordenó su ejecución delante de ella. Poco después le hizo ver la cabeza de su padre clavada en una pica.
Capítulo 3
Rehén en la Fortaleza Roja
298–299 d.C.Libros y serie
Convertida en rehén dentro de su propia futura casa, Sansa aprendió a ser cortés y sumisa con todo el mundo, incluido Sandor Clegane, el escudo de Joffrey, que con ella podía ser tan brusco como inesperadamente protector. Joffrey ordenaba con frecuencia que la Guardia Real la golpeara por cada revés de su hermano Robb en la guerra, y en más de una ocasión la humilló delante de la corte, como cuando la hizo desnudar o cuando volvió a enseñarle la cabeza de su padre, esta vez clavada en las murallas.
En un pequeño torneo por el día del nombre de Joffrey, un caballero llamado Dontos Hollard apareció demasiado borracho para competir y el rey decidió matarlo; Sansa protestó sin pensarlo y, con ayuda de una mentira que Sandor respaldó, consiguió que Joffrey se conformara con quitarle el título y convertirlo en bufón. A partir de ahí confió, sin mucho más a lo que agarrarse, en la promesa borracha de Dontos de sacarla de la capital.
Durante los disturbios que siguieron a la despedida de Myrcella Baratheon rumbo a Dorne, Sansa se quedó sola entre la multitud cuando Ser Mandon Moore prefirió proteger a Joffrey; el Perro la encontró herida y la llevó de vuelta a la Fortaleza Roja. Poco después, en vísperas del ataque de Stannis Baratheon, tuvo su primer sangrado. Durante la batalla del Aguasnegras se refugió con las demás mujeres de la corte en el septo, tratando de sostener los ánimos mientras Cersei, bebida, soltaba comentarios cada vez más amargos; ya terminada la batalla, un Sandor borracho le ofreció sacarla de la ciudad, y al negarse ella, la obligó a cantar.
Con la alianza entre la Corona y la Casa Tyrell, el compromiso con Joffrey se rompió a favor de Margaery Tyrell, aunque el rey dejó claro que pensaba seguir llevándola a su cama cuando quisiera. Sansa siguió cautiva en la práctica, con Dontos insistiendo en que el plan para sacarla de allí seguía en pie después de la boda, y le regaló una redecilla con amatistas moradas.
Capítulo 4
El matrimonio con Tyrion
299–300 d.C.
La Casa Tyrell, que antes de casar a Margaery con Joffrey quiso asegurarse de qué clase de hombre era el príncipe, se acercó a Sansa a través de Lady Olenna, que llegó a proponerle en matrimonio a Willas Tyrell, el heredero cojo de Altojardín. Cuando Sansa se lo contó a Dontos —y este, sin que ella lo supiera, se lo pasó a Meñique, que a su vez avisó a los Lannister—, la boda con Willas nunca llegó a nada: en su lugar la casaron con Tyrion Lannister, para quedarse con sus derechos como heredera de Invernalia.
Tyrion no la forzó a consumar el matrimonio, algo que ella agradeció, sobre todo después de enterarse de la Boda Roja y de la muerte de su hermano y su madre. En el banquete de la boda de Joffrey con Margaery llevaba puesta la redecilla de amatistas que Dontos le había dado; en cuanto el rey empezó a agonizar, escapó tal como estaba previsto. Dontos la llevó hasta un barco donde la esperaba Petyr Baelish, que mató al propio Dontos delante de ella para que no revelara nada estando borracho.
Baelish la escondió en Los Dedos, una de sus pocas propiedades, y le inventó una identidad falsa —Alayne Piedra, su hija bastarda— porque Sansa era buscada como cómplice de la muerte de Joffrey. Allí se les unió Lysa Tully, la tía de Sansa, que se casó con Petyr y aceptó guardar el secreto de quién era en realidad. Fue Lysa quien le dio el tinte para ocultar su pelo pelirrojo y quien propuso casarla con su propio hijo, Robert Arryn, una idea que a Sansa le repugnó aunque no lo dijera en voz alta.
Ya en el Nido de Águilas, Meñique la besó una noche mientras Sansa construía un castillo de nieve pensando en Invernalia; Lysa los vio y, presa de los celos, intentó arrojar a Sansa por la Puerta de la Luna. Petyr llegó a tiempo de apartarla, pero en vez de detenerse ahí empujó él mismo a Lysa hacia la caída, y dejó que el músico Marillion cargara con la culpa, con Sansa envuelta también en el encubrimiento.
Capítulo 5
Alayne Piedra
300 d.C.
Bajo el nombre de Alayne Piedra, Sansa pasó a ocuparse de facto del Nido de Águilas y de su primo Robert Arryn, al que ella llamaba Robalito: un niño enfermizo que, desde la muerte de su madre, buscaba de noche una cama en la que meterse, y que terminó encerrado por las noches en su propio cuarto por orden de Sansa, cansada de que la manoseara mientras temblaba.
Petyr, ahora Lord Protector del Valle, la fue instruyendo en los detalles más finos de la intriga de corte —entre otras cosas, en que una mentira dicha con amabilidad no hace daño— y le hizo ver que, si alguna vez se descubría su mano en la muerte de Lysa, ella cargaría también con parte de la culpa. Cuando Lord Nestor Royce preguntó por lo ocurrido, Sansa repitió la versión que culpaba a Marillion, y comprendió que Petyr le había cedido las Puertas de la Luna a Nestor para comprar su lealtad. También se dio cuenta de que Ser Lyn Corbray, que desenvainó la espada en plena negociación con los Señores Recusadores, actuaba por encargo de Meñique.
Vestida con las joyas y las telas que habían sido de Lysa —evitando siempre los colores Arryn, para que una bastarda no pareciera darse aires, y los colores Tully, para que nadie viera el parecido con su madre—, Alayne se preocupaba por lo que haría cuando se acabara el tinte que le oscurecía el pelo. Cuando la corte se trasladó del Nido de Águilas a las Puertas de la Luna por la llegada del invierno, dejó que Robert la besara y, sin querer, se acordó de otro beso, el de Sandor Clegane.
Ya en las Puertas de la Luna, Petyr le contó su plan: casarla, cuando llegara el momento, con Harrold Hardyng, el heredero del Valle, y revelar entonces quién era en realidad ante los señores del Valle, para reclamar Invernalia en su nombre.
Galería

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