batalla del Puño de los Primeros Hombres
Battle of the Fist of the First Men
En el otoño de 299 d.C., la vieja fortificación circular conocida como el Puño de los Primeros Hombres fue el escenario de un ataque nocturno que trastocó lo que la Guardia de la Noche creía saber sobre lo que hay más allá del Muro. Fue el primer choque directo y registrado entre los hermanos negros y los Otros, y dejó destrozada la mayor expedición que la Guardia había reunido en generaciones.
Capítulo 1
Una base en tierra de nadie
299 d.C.Solo en los libros
El Lord Comandante Jeor Mormont reunió una columna de trescientos hermanos, la mayor que la Guardia de la Noche había sacado al yermo en mucho tiempo, para buscar rastro de los salvajes desaparecidos y, de paso, dar con Benjen Stark. Dos tercios venían de Castillo Negro; el resto, de la guarnición de la Torre Sombría.
Sin hallar ni a unos ni al otro, Mormont no quiso volver con las manos vacías. Escogió una vieja fortificación circular en lo alto de una colina, el Puño de los Primeros Hombres, y la convirtió en campamento fijo desde donde lanzar partidas de reconocimiento en distintas direcciones. Desde allí esperaba también cerrar el paso a cualquier avance salvaje hacia el Muro.
Dentro del campamento crecía otro peligro, más cercano. Chett y un grupo de hermanos descontentos urdían matar a Mormont y a sus oficiales para desertar sin que nadie los persiguiera. El plan quedó en nada: el frío y lo que bajó esa noche se les adelantaron.
Capítulo 2
El cerco de los espectros
299 d.C.Solo en los libros
El grupo de Thoren Smallwood acababa de volver al Puño y los hermanos aguardaban noticias de las otras partidas para decidir qué hacer con los salvajes cuando llegó el ataque: cientos de espectros surgieron de la oscuridad contra el campamento. Las flechas comunes los atravesaban sin detenerlos; solo el fuego, cuando Mormont ordenó prenderlas, frenó un poco su avance.
Nadie en la Guardia había entrenado para algo así. Mormont optó por romper el cerco a caballo antes de que los rodearan del todo, y ordenó bajar en cuña por la única ladera lo bastante suave para intentarlo, la del sur, justo donde se concentraba el enemigo. Ya iban al galope cuando alcanzaron la muralla circular.
La bajada fue una carnicería confusa: caballos que tropezaban, jinetes derribados, antorchas girando en el aire mientras hachas y espadas se abrían paso entre cuerpos que no dejaban de moverse aunque los partieran en dos. Los espectros no esquivaban a las monturas; los jinetes los atropellaban y los pisoteaban, y aun caídos seguían arañando estribos y patas. Dywen fue de los pocos que logró bajar llevando caballos de carga con comida, aceite y antorchas.
Capítulo 3
La marcha hasta el Torreón de Craster
299 d.C.Solo en los libros
De los hermanos que pelearon en el Puño, la mayoría murió esa noche. Solo sesenta y cuatro consiguieron salir del campamento.
Mormont los llevó hacia el sur sin comida ni provisiones, con los Otros y sus espectros pisándoles la retaguardia en pleno invierno. De esos sesenta y cuatro, cuarenta y cuatro llegaron con vida hasta el Torreón de Craster; doce de ellos, malheridos.