Asedio de Astapor
Siege of Astapor
Astapor fue la primera ciudad esclavista que Daenerys Targaryen liberó en su camino hacia Meereen. Esto es lo que le pasó a la ciudad después de que ella se marchara: un cerco yunkio, meses de hambre y un gobierno de opereta que entre los tres acabaron vaciándola de todo lo que no fueran cadáveres.
Lo que empezó como una disputa por caballos y grano entre esclavistas terminó en la destrucción completa de una de las grandes ciudades de la bahía de los Esclavos.
Capítulo 1
El Rey Cortagargantas
300 d.C.Solo en los libros
La noticia llegó a Meereen antes que ninguna otra: Cleon, el Rey Carnicero, estaba muerto, matado por sus propios hombres tras perder en los Cuernos de Hazzat. Su heredero, un niño al que llamaron Cleon Segundo, tampoco duró. Astapor quedó en manos de un hombre que se hacía llamar el Rey Cortagargantas y de una mujer conocida como la Reina Puta.
Fuera de las murallas, los yunkios y sus mercenarios llevaban meses arrasando cosechas y matando ganado. Dentro, la gente comía gatos, ratas y cuero hervido mientras el rey y su reina celebraban banquetes con la carne de los muertos. Alguien saqueó e incendió la pirámide de Nakloz culpando a su dueño de todas las desgracias; otros culparon, en cambio, a Daenerys Targaryen.
Corrían rumores contradictorios sobre ella: que venía con un ejército y comida para todos, que la habían visto volando sobre los campos yunkios a lomos de un dragón. En medio de esa desesperación, la Gracia Verde tuvo una visión: el propio Cleon, ya muerto, entregaría la ciudad a Yunkai. Los astaporis, sin mucho más a lo que aferrarse, decidieron creerla.
Lo que hicieron con esa visión fue desenterrar el cadáver del rey, atarlo a un caballo hambriento y ponerlo al frente de una salida de los Inmaculados contra el cerco yunkio. Así empezó la batalla.
Capítulo 2
La salida de los Inmaculados
300 d.C.Solo en los libros
La batalla empezó al amanecer, tan de repente que algunos de los Hijos del Viento seguían dormidos cuando los Inmaculados aparecieron a trescientos metros de sus líneas. El príncipe Quentyn Martell la vio desde una distancia prudente, junto a Ser Archibald Yronwood y Gerris Drinkwater; fue Gerris quien le señaló al Rey Carnicero muerto, montado y armado con una coraza de escamas de cobre que brillaba al sol.
Los Hijos del Viento y la Compañía del Gato tardaron minutos en montar y caer sobre los flancos astaporis, mientras una legión de Nuevo Ghis cerraba el otro lado desde el campamento yunkio. Los Inmaculados quedaron rodeados. A partir de ahí ya no hubo batalla, solo matanza.
Fue Daggo quien derribó del caballo al cadáver de Cleon y lo abrió de arriba abajo con su arakh de acero valyrio; de dentro de la armadura salió un hedor y un centenar de gusanos retorciéndose. Desde entonces lo llamaron el Matacadáveres. Ver caer otra vez al rey muerto quebró lo que quedaba de ánimo en los Inmaculados, que tiraron lanzas y escudos y corrieron hacia una ciudad cuyas puertas ya se habían cerrado tras ellos.
Quentyn diría después que aquello le había parecido una batalla de verdad. Denzo D'han, que llevaba cien batallas a sus espaldas, lo corrigió con una sola palabra: carnicería.
Capítulo 3
El templo en llamas
300 d.C.Solo en los libros
Tras la derrota de los Inmaculados, empalaron a la Gracia Verde en la Plaza de la Pena y la dejaron allí hasta que murió, por la profecía que había alentado la salida. En la pirámide de Ullhor, algunos supervivientes brindaron esa misma noche con vino que resultó estar envenenado.
Poco después llegó la colerina sangrienta y se llevó a tres de cada cuatro hombres, guardias incluidos. Con las puertas ya sin quien las defendiera, las legiones de Nuevo Ghis, los yunkios y los jinetes mercenarios entraron en Astapor y empezó la matanza.
El templo de las Gracias estaba lleno de enfermos que habían ido a pedir que los dioses los curasen. Los soldados de Nuevo Ghis sellaron las puertas y le prendieron fuego con antorchas. Durante horas las llamas fueron comiéndose la ciudad calle por calle, y la gente corría de un lado a otro buscando una salida que no existía, porque también habían cerrado las puertas de la muralla.
Quentyn Martell caminó por lo que quedaba: un río de cadáveres, el cuerpo de la Gracia Verde todavía en su estaca cubierto de moscas, moribundos tambaleándose entre el humo. Después pensaría que aquello era lo más parecido al infierno que había visto nunca. En Meereen, Daenerys Targaryen se enteró de la caída de la ciudad por boca de tres astaporis que habían logrado escapar: un ladrillero, un tejedor y un zapatero. Salió a la terraza y vio el cielo más oscuro de lo normal, con un rastro de humo borroso en la distancia.