Sangre y Queso
Blood and Cheese
«Sangre y Queso» es el nombre con el que ha quedado en la memoria un doble asesinato: el de los dos hombres que Daemon Targaryen envió contra la familia de Aegon II, y el crimen mismo que cometieron esa noche en Desembarco del Rey, durante la Danza de los Dragones.
Fue la respuesta a la muerte del príncipe Lucerys Velaryon a manos de Aemond Targaryen, y su golpe, tan cruel como el que quiso vengar, hizo que ya nadie en la guerra estuviera dispuesto a perdonar al otro bando.
Capítulo 1
Hijo por hijo
129 d.C.Libros y serie
Cuando Aemond Targaryen mató al príncipe Lucerys Velaryon, su padrastro Daemon respondió con un juramento que corrió por toda la corte: «ojo por ojo, hijo por hijo». Semanas después llegó la respuesta, de noche, en la Torre de la Mano de Desembarco del Rey, donde dos hombres a los que solo se conocería por dos apodos —Sangre y Queso— entraron sin ser vistos y esperaron en las habitaciones de la reina viuda Alicent Hightower.
La reina Helaena, como cada noche, llevó a sus tres hijos a despedirse de su abuela antes de acostarlos. Sangre cerró la puerta tras ellos y mató al guardia; Queso agarró al menor de los príncipes, Maelor, de apenas dos años. Se presentaron a Helaena como «cobradores de deudas» y le exigieron que decidiera cuál de sus hijos moriría esa noche. Ella se ofreció a morir en su lugar, pero los dos hombres se negaron —tenía que ser un hijo— y amenazaron con forzar a su hija Jaehaera si tardaba más en decidir.
Capítulo 2
La cabeza en la alforja
129 d.C.Libros y serie
Rota por el llanto, Helaena acabó señalando a Maelor. Queso le dijo al niño que su propia madre lo quería muerto y, sonriendo, hizo un gesto a Sangre, que en lugar de tocar a Maelor degolló de un solo tajo al hermano mayor, el príncipe Jaehaerys. Los dos hombres huyeron con la cabeza del niño, dejando ilesos a Helaena, Jaehaera y Maelor, y a la reina gritando entre ellos.
Sangre no llegó lejos: lo detuvieron en la Puerta de los Dioses con la cabeza escondida en una alforja, y antes de morir bajo tortura reconoció que iba camino de Harrenhal a cobrar su paga de manos del príncipe Daemon. De Queso no volvió a saberse nada; el rey Aegon II, fuera de sí, mandó ahorcar a todos los cazadores de ratas de la ciudad. Helaena dejó de comer, de bañarse y de salir de sus habitaciones, y se fue apagando hacia la locura; Aegon empezó a dormir solo y a beber cada noche. Con dos príncipes ya muertos, ninguno de los dos bandos de la Danza de los Dragones estaba dispuesto a ceder.