Hora del Lobo
Hour of the Wolf
Durante seis días de 131 d.C., Lord Cregan Stark ocupó el trono vacío de Desembarco del Rey al frente de su hueste norteña, en el tramo final de la Danza de los Dragones.
Antes de volver a Invernalia convirtió esos días en un ajuste de cuentas: llamó a juicio a quienes habían sostenido al bando perdedor y decidió, espada en mano, quién pagaba y quién quedaba libre.
Capítulo 1
Tres ejércitos hacia el sur
130–131 d.C.Solo en los libros
Aunque Rhaenyra Targaryen había muerto en Rocadragón en la décima luna de 130 d.C., y los Verdes habían recuperado Desembarco del Rey tras la Luna de los Tres Reyes, sus partidarios no depusieron las armas. Al año siguiente marchaban hacia la capital tres huestes distintas: desde Invernalia bajaba Cregan Stark con hombres del norte; desde Aguasdulces avanzaban las Tierras de los Ríos; y desde Puerto Gaviota partía un contingente del Valle liderado por Leowyn Corbray y su hermano Corwyn, en nombre de Jeyne Arryn.
Elmo Tully murió durante la marcha, y el mando de sus hombres pasó a sus hijos Kermit y Oscar, junto con el joven Benjicot Blackwood. Apenas salidos de la infancia, los tres vencieron a Borros Baratheon en el Camino Real; sus propios soldados empezaron a llamarlos «los Muchachos» tras esa victoria, y a Oscar lo armaron caballero en el mismo campo.
Mientras las dos columnas se acercaban a la ciudad, el rey Aegon II —a quien su propio consejo aconsejaba rendirse y vestir el negro— apareció muerto por veneno.
Capítulo 2
El Falso Amanecer
131 d.C.Solo en los libros
Los Muchachos llegaron primero a las puertas de la ciudad. Fuera de la Puerta de los Dioses los recibieron Corlys Velaryon y el príncipe Aegon, que les dieron la noticia de la muerte del rey. El pueblo y los capas doradas dejaron pasar a los hombres de los Ríos sin oponer resistencia, y los últimos leales a Aegon II en las Tierras de la Corona doblaron la rodilla ante el avance del Valle.
Corrió por la ciudad una euforia extraña, casi ingenua, que el Gran Maestre Munkun bautizaría después como el Falso Amanecer: nadie sabía todavía que faltaba llegar el ejército más numeroso, y con él, una idea muy distinta de cómo debía terminar la guerra.
Capítulo 3
El Juicio del Lobo
131 d.C.Solo en los libros
La euforia no duró. Cregan Stark entró en la ciudad con su ejército y tomó el control. Su intención era clara: castigar, en nombre del nuevo rey, a quienes habían sostenido a Aegon II. Pero Corlys Velaryon ya había enviado emisarios a Roca Casterly, Antigua y Bastión de Tormentas para negociar la paz, y si esos términos se sostenían, atacar a los antiguos partidarios del rey muerto sería un acto de perjurio.
Cregan esperó seis días, con la corte retenida bajo la sombra de su hueste y la esperanza secreta de que la paz se rompiera. No fue así: Samantha Tarly, Johanna Westerling y Elenda Caron —las Tres Viudas— aceptaron los términos y le cerraron esa puerta.
Aun así, Cregan quiso hacer pagar a los responsables directos del regicidio. Arrestó a veintidós hombres, entre ellos Corlys Velaryon y Larys Strong, y presionó al joven Aegon para que lo nombrara Mano y así presidir él mismo los juicios. Rhaena Targaryen convenció a su medio hermano de devolverle los cargos a Corlys, y Alysanne Blackwood aceptó casarse con Cregan para que el perdón se mantuviera firme. Diecinueve de los detenidos escogieron vestir el negro; solo dos prefirieron el hacha. Siguiendo la costumbre de su casa, Cregan los decapitó él mismo con Hielo.
Capítulo 4
La boda y la corona
131 d.C.Solo en los libros
Cregan dimitió al día siguiente de las ejecuciones, tras haber servido oficialmente como Mano un solo día, y volvió al norte. No todo su ejército lo siguió: muchos eran hijos segundos o terceros cuyo regreso solo añadiría bocas que alimentar en invierno. Las Ferias de Viudas de las Tierras de los Ríos les dieron esposa a cientos de ellos; otros cruzaron el mar Angosto con Hallis Hornwood y Timotty Nieve y formaron la compañía libre conocida como la Manada de Lobos.
El séptimo día de la séptima luna de 131 d.C., el Septón Supremo casó a Aegon con Jaehaera Targaryen en lo alto de la Colina de Visenya. Esa misma tarde lo coronaron en la Fortaleza Roja como Aegon, tercero de su nombre, y aunque tenía solo once años, quedó un consejo de regentes gobernando en su lugar.