Daeron Targaryen hijo de Viserys I
No confundir con Daeron Targaryen · Daeron Targaryen (hijo de Aegon V) · Daeron Targaryen (hijo de Aerys II).
Daeron Targaryen fue el hijo menor del rey Viserys I y de la reina Alicent Hightower, y jinete del dragón Tessarion. Criado a la sombra de sus hermanos mayores, de niño lo enviaron a Antigua para servir en la casa de los Hightower, y allí seguía cuando la Danza de los Dragones convirtió a aquel muchacho retraído en un caballero de guerra.
El papel que jugó en esa guerra, ganado a espada y a lomos de dragón, lo colocó de golpe entre los nombres que podían decidir quién se sentaba en el Trono de Hierro.
Capítulo 1
El hijo menor
114–126 d.C.
Nació en Desembarco del Rey en 114 d.C., tercer hijo del rey Viserys I y de la reina Alicent Hightower, poco antes de que Rhaenyra diera a luz a su propio hijo, Jacaerys Velaryon. Para atajar la rivalidad entre las dos ramas de la familia antes de que arraigara, el rey decretó que los dos niños compartieran nodriza y se criaran como hermanos de leche. La medida sirvió de poco: aunque los primos compartían fiestas, lecciones y prácticas de armas, el trato solo pareció ahondar la distancia entre ellos.
Con seis años Daeron ya tenía dragón, Tessarion, aunque todavía no la había montado. A los doce, su padre lo envió a Antigua, donde entró al servicio de Lord Hightower como copero y escudero.
De los tres hijos que Viserys tuvo con Alicent, era el favorito de la corte: cortés, listo y, según quienes lo trataron, el más amable de los hermanos. Haber crecido bajo la sombra de dos mayores lo dejó más hecho a obedecer que a mandar.
Capítulo 2
Ser Daeron el Osado
129 d.C.
Su padre murió en 129 d.C. mientras él seguía de escudero en Antigua, y se cuenta que lloró al saberlo. La Danza de los Dragones ya estaba en marcha, y Daeron ganó las espuelas al salvar a Lord Ormund Hightower en la batalla del Aguamiel. Desde entonces lo llamarían Ser Daeron el Osado.
Tras la victoria, respondió a los elogios de Lord Ormund con una frase que se le quedó pegada: "Mi señor es amable por decirlo, pero la victoria pertenece a Tessarion".
Capítulo 3
El mayor peligro para Rhaenyra
Cuando Rhaenyra tomó Desembarco del Rey, Daeron pasó a ser visto como la mayor amenaza para su reinado. Se quedó junto al ejército de Lord Ormund, sobrevolando el terreno a lomos de Tessarion para explorar por ellos. Ormund cayó en la batalla de Ladera y el mando pasó a un primo suyo; la victoria se debió en parte a los llamados Dos Traidores, que a partir de entonces se negaron a marchar sobre la capital si no se cumplían sus exigencias.
Con Aegon II aún desaparecido tras la caída de Desembarco del Rey, y con Aemond muerto en la batalla sobre el Ojo de Dioses, Daeron pasó a encabezar la línea de sucesión. Lord Unwin Peake quería proclamarlo de inmediato Príncipe de Rocadragón; otros, dándolo ya por rey a Aegon II, preferían coronarlo directamente a él. En eso los Dos Traidores no se pusieron de acuerdo, y su arrogancia acabó por indignar a los señores y caballeros del Dominio —los que luego se conocerían como los Abrojos—, que empezaron a tramar su ejecución.
Capítulo 4
La segunda batalla de Ladera
130 d.C.
Daeron dormía en su pabellón cuando empezó la segunda batalla de Ladera, en 130 d.C., y murió en el combate. De su muerte circulan tres versiones que no coinciden entre sí. La más difundida, contada por el propio protagonista, dice que salió de la tienda con la ropa de dormir en llamas y se topó con un mercenario myriense llamado Trombo el Negro, que le reventó la cara de un golpe de lucero del alba. Una segunda versión repite la escena pero cambia el arma por una espada y al asesino por un hombre de armas anónimo que ni siquiera supo a quién había matado. La tercera prescinde de cualquier enemigo: el pabellón en llamas simplemente se derrumbó sobre él.
Capítulo 5
Un misterio sin cadáver
Su cuerpo nunca apareció. Cuando Aegon II recuperó brevemente el trono, mandó levantar en Desembarco del Rey sendas estatuas gigantes para él y para Aemond, pero Ser Tyland Lannister detuvo las obras durante la regencia de Aegon III. Sin cadáver que zanjara la cuestión, años después varios impostores se presentaron como el príncipe superviviente durante el reinado de Aegon III; el maestre Yandel sostiene que quedó demostrado que todos mentían.